miércoles, 21 de enero de 2015

Paz sin impunidad II

Continuando con la columna denominada “Paz sin Impunidad I”, al acogerse el Estado Colombiano a la salvedad del artículo 124 de El Estatuto de Roma, solamente indica la voluntad de iniciar un proceso de paz y el reconocimiento intrínseco de un conflicto armado interno.

Sin embargo, nada de esto se ha puesto de manifiesto por parte de quienes tomaron esta decisión. Muy por el contrario, públicamente atacan el proceso de paz que el Presidente Juan Manuel Santos está llevando a cabo, entonces es en este punto donde surgen preguntas que muchos nos hacemos:

1)   ¿A quiénes buscaba beneficiar el Gobierno de Colombia en ese entonces, apartando a la Corte Penal Internacional de conocer y juzgar los crímenes de guerra por un lapso de siete años?;

2)   Si el Gobierno de Colombia buscaba juzgar en Colombia estos crímenes, al acogerse al artículo 124 ¿estaba legitimando de alguna forma este tipo de delitos sin que se hubiese declarado un Conflicto Armado Interno oficialmente?

3)   Si no se había declarado un Conflicto Armado Interno en ese entonces, ¿Por qué y para qué le hicieron el quite a la jurisdicción de la Corte Penal Internacional en el caso de los Crímenes de Guerra?;

4)   Si Colombia podía retirar en cualquier momento la declaratoria de salvedad, ¿por qué no lo hizo durante los siete años entre 2002 y 2009?;

5)   ¿Habría doble y discordante discurso por parte del Estado de Colombia al brindar inmunidad a ser juzgados internacionalmente a los hoy actores del Conflicto Armado Interno, y al mismo tiempo cuestionar y denunciar si cometían los crímenes señalados en el artículo 8 de El tratado de Roma?;

6)   Si al acogerse el Estado de Colombia a la salvedad, de alguna forma legitimó estos crímenes ante la comunidad internacional, ¿cómo justificamos el gasto en el que incurrió el país en defensa y armas durante esos siete largos años?

7)   Si el Gobierno conocía esta salvedad, ¿por qué empleaba diariamente ante el pueblo de Colombia y del mundo una terminología contradictoria a lo que suscribió?;

8)   ¿Quiénes fueron las personas que en nombre del Estado buscaron lo que hoy denominan “Paz sin impunidad”?

En su momento, muchos cuestionaron esta decisión del Gobierno de Colombia, por el mensaje equivocado que enviaba a la comunidad internacional, porque en el país pocos tuvieron conocimiento de este acontecimiento, y aún hoy muchos lo desconocen. Un editorial del periódico El Tiempo de la época señaló: "resulta difícil entender que, justo el país del mundo con un conflicto armado cada día más degradado, pida que por siete años se le otorgue la salvaguarda para crímenes tan repudiables como reclutar menores, torturar, tomar rehenes, bombardear pueblos y ciudades, ajusticiar rendidos, atacar ambulancias e iglesias, escudarse en civiles o tomar la justicia en las propias manos".

En ese entonces el Gobierno de Colombia justificaba su decisión arguyendo que esos crímenes de guerra no quedarían impunes porque serían juzgados por la legislación colombiana. Irónicamente, hoy el Comisionado de Paz de ese gobierno -entre otros tantos investigados de ese gobierno- es prófugo de la justicia colombiana, la misma justicia en la que tanto creía para el caso de marras, y que hoy elude buscando impunidad.

Es una argucia, baja como todas las componendas, exigir “paz sin impunidad” cuando no responden por las decisiones que tomaron en nombre del Estado de Colombia y cuando los más cercanos funcionarios y discípulos de ese gobierno burlan a la justicia y al pueblo de Colombia, actuando de forma soterrada con total impunidad.

La memoria no puede ser tan frágil, y si los años la vuelven frágil, no puede ser acomodaticia. Engañar u ocultar la verdad es mentir, y hacerlo de forma sistemática e impudorosa, es subestimar y menospreciar el legítimo anhelo de esta gran nación de vivir, de una vez por todas, como hermanos y en paz.

Es un clamor nacional erradicar la impunidad de este país, porque la justicia, así como la verdad y la reparación, son elementos fundamentales para que la paz resplandezca. Pero la impunidad, al igual que la paz, no es sólo atribuible a algunos sectores sino a toda la nación, funcionarios e instituciones. No podemos aceptar que quienes le hacen el quite a la justicia y quienes han decidido por nosotros sigan su discurso tendencioso de paz sin impunidad, porque eso es tan descabellado como exigirnos que hagamos lo que ellos dicen, pero no lo que ellos hacen.

muma .·.

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