El Derecho Internacional
Humanitario diferencia los conflictos armados internacionales de los conflictos
armados no internacionales. En los primeros se enfrentan dos o más Estados, y
en los segundos, se enfrenta la fuerza pública de un Estado con grupos armados
ilegales, o dos o más grupos armados ilegales y organizados dentro de un país.
Mientras los tratados
internacionales cobijaban solamente conflictos internacionales, el artículo 3, común
a los cuatro Convenios de Ginebra, contempla los conflictos armados que no son
de carácter internacional. Esto representó un gran avance, porque la mayoría de
los conflictos armados que existen en el mundo, no son de carácter
internacional.
A los actores de un
conflicto armado no internacional se les denomina "partes en
conflicto", y es el Comité de la Cruz Roja Internacional el organismo
humanitario imparcial que brinda sus servicios a las partes en conflicto. Si hay voluntad
política de paz, el primer paso que debe dar un
gobierno es reconocer el conflicto armado interno.
Para que un Estado Parte
declare la existencia de un conflicto armado interno existen una serie de requisitos
que deben considerarse:
1. Cuando el gobierno tiene que recurrir
a la fuerza militar contra los insurrectos, porque no es suficiente combatirlos
con la fuerza de policía. Colombia ha empleado a toda la Fuerza Pública para combatir
a la guerrilla.
2.
Cuando los insurrectos tienen una estructura militar, jerarquizada, con
orden de mando. El
Estado Colombiano siempre ha reconocido que las Farc tienen una estructura militar,
jerarquizada, con orden de mando, cuando anuncian sus capturas o bajas, o
ataques militares aclaran si los insurrectos hacían parte del Secretariado, o
del Estado Mayor Central, o de un Frente o Bloque, o de una Columna.
3.
Cuando los insurrectos tienen capacidad de mantener operaciones militares. El Estado Colombiano también ha
reconocido durante años que las Farc tiene capacidad de operaciones militares, al crear políticas de
seguridad para enfrentarlas debilitarlas o derrotarlas en todo el territorio nacional, ya sea en operaciones terrestres,
aéreas y fluviales, o creando unidades especiales contra la insurgencia del Ejército, de la Armada y/o de la Fuerza Aérea.
El conflicto armado interno es mucho más que semántica lingüística
Tradicionalmente, el Estado
Colombiano ha empleado frases para referirse a los insurgentes, que
implícitamente reconocían la existencia de un conflicto armado interno pese a
no estar reconocido oficialmente. La guerrilla de las Farc, de manera sistemática y recurrente también ha empleado en su
discurso términos que hacen parte del
Derecho Internacional Humanitario, con todas las connotaciones de un conflicto
armado interno.
Es difícil para la
población civil aceptar algunos términos empleados por la guerrilla, como: “conversemos”,
“salida política”, “hablemos de Derechos Humanos y de Derecho Internacional
Humanitario”, “guerra”, “beligerancia”, “retenidos”, “salida negociada al
conflicto”, etc., pero debemos entender que ya el Presidente Juan Manuel Santos hizo lo que ningún
otro Presidente de Colombia había hecho: declaró la existencia del conflicto
armado en nuestro país, y era éste el paso previo para iniciar un proceso de paz,
por lo que debemos acostumbrarnos a escuchar los términos legales de carácter supraconstitucional.
Lograr la paz en
Colombia no será fácil, pero tenemos la esperanza que se ha avanzado como nunca
antes y que las cosas se están haciendo como deben hacerse, y como nunca antes
se habían hecho. Este proceso ha sido organizado, cuenta con una importante agenda preestablecida, con
unos puntos en los que se ha venido avanzando, ha sido un proceso incluyente y al final,
seremos los colombianos los que manifestaremos nuestro deseo de vivir en paz.
Todos tendremos que
poner de nuestra parte, porque la firma en la mesa de negociaciones de La
Habana no traerá de manera inmediata la paz. La paz no es una firma, la firma sólo refleja un acuerdo de voluntades como génesis de la paz. Se trata de un proceso que puede demorar décadas y que exige el cumplimiento de los compromisos adquiridos en la negociación, tanto por parte del gobierno, como por parte de los subversivos y de toda la nación colombiana.
La paz no llegará sólo por desearla, la paz se construye día a día. Todos seremos responsables de construir
la paz, una paz con justicia social, con equidad, una paz duradera, que llegue para no irse
nunca más.
muma .·.
muma .·.
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