Hasta la II Guerra
Mundial, las guerras se caracterizaban por luchas para expandir y defender
territorios y siempre han existido los excesos. En el año 1386, el Rey Ricardo
II de Inglaterra creó el Estatuto para el Gobierno del Ejército, donde
establecía límites a los crímenes de guerra. En 1474 Peter von Hagenbach llevó
a cabo el primer proceso por crímenes de guerra. Posteriormente, en 1526
Ferdinando de Hungría, en 1570 el Emperador Maximiliano II, y en 1621 el Rey
Gustavo II Adolfo de Suecia, crearon códigos con normas humanitarias.
La II Guerra Mundial
tuvo una connotación diferente, ya que además de la expansión territorial,
persiguió a la Raza Judía por considerarla enemiga de la Alemania Nazi, que
buscaba preservar la raza aria, y por ello pretendieron desaparecerla de la faz
de la tierra. Aparecen entonces nuevos crímenes no reconocidos hasta entonces.
Hasta el final de la
II Guerra Mundial, no existía un tratado o un marco legal internacional que permitiese
juzgar las atrocidades y los nuevos crímenes de guerra del Holocausto Nazi. La
comunidad internacional exigió juicio no sólo a los Estados, sino también
sanciones individuales a las personas que violaron las leyes de guerra
existentes.
Fue así como Estados
Unidos, Inglaterra, la Unión Soviética y Francia promulgaron unos Estatutos que
contemplaban figuras jurídicas contra los crímenes de guerra y crímenes contra
la humanidad y que se materializaron en los “juicios de Nüremberg”, dirigidos
por Tribunales Militares Internacionales, guiados por unos valores y protocolos
de coherencia y respeto, y observados por la Organización de Naciones Unidas.
Nüremberg permitió perseguir,
detener y juzgar, de manera individual a los líderes del Holocausto, por los
crímenes cometidos dentro y fuera de sus fronteras, abriendo así el camino a la
defensa de los derechos fundamentales universales de todas las naciones, en el
marco del Derecho Internacional Humanitario.
El ejercicio
desarrollado por los tribunales en Nüremberg representó la génesis de la
evolución jurídica de los crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y
crímenes contra la paz, y dieron paso al establecimiento por parte del Consejo
de Seguridad de la ONU de los Tribunales ad hoc que juzgaron en 1993 los
crímenes cometidos en la hoy ex Yugoslavia y en 1994 para Ruanda.
Hasta ese momento, los
crímenes eran juzgados por tribunales ad hoc que se creaban ante cada necesidad
y para un fin específico, por ello surge la necesidad de disponer de un
organismo permanente y reconocido por los países parte de las Naciones Unidas.
Fue así como el 17 de
julio de 1998, se crea El Estatuto de Roma, durante la "Conferencia
Diplomática de plenipotenciarios de las Naciones Unidas sobre el establecimiento
de una Corte Penal Internacional", que exigía que 60 países como mínimo
conformasen el quórum para entrar en vigencia, contando hoy en día con la
ratificación de 122 países, entre los que está Colombia.
muma .·.
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